La plaza de las Pasiegas, Granada.
Near the Cathedral, de William Lee Hankey (1914, óleo sobre lienzo).
Una bonita reproducción de cómo era la plaza hace más de un siglo. La plaza de las Pasiegas, en el centro de Granada (entre la catedral y plaza de Bib-Rambla), es uno de esos lugares a los que uno acaba llegando cuando no planea dónde ir. Lugar con historia, solía estar ocupado en el siglo XVII por una escuela en la que se educaba a descendientes de los moriscos (los musulmanes convertidos forzadamente al catolicismo tras la conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos). Se denominó originalmente la “plaza de las Flores” debido a los puestos de floristas que existieron en algún momento. Sin embargo, el nombre por el que se la conoce en la actualidad proviene de la inmigración cántabra (del valle del Pas) que se asentó en los alrededores, dedicándose las mujeres cántabras a hacer de nodrizas para familias adineradas. Más tarde, hasta los años veinte del siglo pasado incluso, muchas mujeres granaínas se dedicaron a esto empujadas por la necesidad. Es el caso de una tal Olema, nacida en los años veinte del siglo pasado, en Granada:
Dice mi madre que llegó un día una señora y que le dijo llorando que se le estaba muriendo el crío y era de hambre, que le daba biberón… le daba biberón y no quería, le daba esto y tampoco lo quería, y mi madre dice “dónde está el niño”; se metió la madre en el coche y se colgó al niño en la teta, y le dio la teta al niño… con unas ganas [mucho énfasis], estaba el niño esmayaíiiico, dice “me hasía así, en la teta, me estrujaba, pa que saliera más, y yo le ponía así la teta… así que no podía, que me faltaba a mí la respiración” […] se la llevó [la señorita], esta fue la de la calle Recogidas.
(Aquí la fuente, un artículo muy interesante sobre las “amas de teta” del sur español). Algunas cosas han cambiado. La acera de la izquierda desapareció, y fue reemplazada en 1946 por un tramo bajante de escaleras; la pequeña tienda que se ve a la derecha con un mulo desapareció en algún momento junto a toda la construcción superior, dejando al aire libre la pared original de la catedral. Sin embargo, la estampa es completamente reconocible.
La plaza estaba así esta misma mañana.

