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Notas: “Mother Night”, de Kurt Vonnegut (1961)

Mother Night, de Kurt Vonnegut (1961, 🇺🇸). Editado por The Dial Press, 290 páginas.

He disfrutado muchísimo de esta novelita. Lo único que había leído de Vonnegut era su libro más famoso, Matadero cinco, y en esta ocasión el tono es totalmente diferente.

La novela, escrita en primera persona por Howard Campbell, Jr., se gesta en una máquina de escribir con el logo de la Schutzstaffel, desde una prisión israelí. Campbell nos cuenta cómo ha acabado ahí, cómo un tribunal de guerra ha conseguido echarle el guante para juzgarle por su participación en la elaboración de propaganda nazi. Y la historia no te deja descansar ni un minuto. Sus constantes giros y el particular elenco elaborado por Vonnegut hacen de esta autobiografía ficticia una toda una aventura literaria que bien podría ser leída en una o dos tardes si la vida no se interpusiera en la lectura.

Como protagonista de su propia autobiografía (claro, cómo va a ser si no), Campbell se muestra en toda su complejidad. No sólo por sus acciones, que podrían parecer contradictorias para un observador externo, sino también por sus razones y pasiones. Nuestro protagonista, un estadounidense naturalizado alemán, es arrastrado por las fuerzas ciegas de la Historia hasta un trabajo que no le desagrada, pero tampoco le reporta placer alguno. Campbell es escritor, es locutor de radio. Campbell declama todo tipo de odio antisemita en la radio: es un propagandista. Su vida, hasta que Alemania pierde la guerra, es cómoda e involucra codearse con los escalafones más altos del Tercer Reich. Pero Campbell también trabaja en secreto para el gobierno de Estados Unidos, codificando información sensible con sus carraspeos y sus pausas, revelándola en secreto a sus socios americanos.

Cuando la alfombra bajo sus pies desaparece, Campbell está solo. Nuestro protagonista se ve forzado a evaluar por qué, exactamente por qué, ha hecho lo que ha hecho. ¿Para quién ha trabajado, y qué pretendía obtener? ¿En qué momento aceptó, para sus adentros, trabajar para cada uno de los bandos en esta historia? La pregunta más crucial: de haber ganado Alemania la guerra, ¿se habría considerado sinceramente nazi? Un ejercicio extremo de introspección que ataca un problema increíblemente complicado: hasta qué punto somos quienes creemos ser, y no un mero trozo de arcilla en manos de la Historia.

Vivimos tiempos interesantes. Como Campbell, nos encontramos sumidos en acontecimientos de escala histórica, y como Campbell, nos asomamos a una ventana (digital, en nuestro caso) y decimos lo que pensamos, moldeados por fuerzas que escapan de nuestro control. Al ver la cara de la tragedia, muchos entendemos las verdades más simples, más llanas, aquellas que no requieren más que estar atento y observar lo que sucede. Vemos claramente que los genocidios son aberrantes, y que cualquiera capaz de defender el exterminio deliberado de un pueblo no merece respeto. Y no me cabe la menor duda de que, una vez pasen los años y en los escombros de hoy se levanten modernos edificios residenciales, habrá quien mentirá y tendrá que desdecirse de las barbaridades que está diciendo ahora.

Volviendo al libro: lo que hace desquiciante la historia es que Campbell es un narrador poco fiable. Es un personaje complejo que se contradice constantemente, que cuenta —en ocasiones— historias inverosímiles con una frialdad y un desapego que nos hace ponerlo en duda. Y eres tú, como lector, quien debe filtrar e interpretar los detalles que aparecen en la historia para encontrar tu versión de la historia de Campbell. Vonnegut no nos sirve nada en bandeja.

There are plenty of good reasons for fighting […] but no good reason ever to hate without reservation, to imagine that God Almighty Himself hates with you, too. Where’s evil? It’s that large part of every man that wants to hate without limit, that wants to hate with God on its side. It’s that part of every man that finds all lands of ugliness so attractive. It’s that part of an imbecile […] that punishes and vilifies and makes war gladly.

Muy recomendable.