Notas: “The Innocence of Father Brown”, de G. K. Chesterton (1911)
The Innocence of Father Brown (recogido en el volumen The Complete Father Brown Stories), de G. K. Chesterton (1911, 🇬🇧). Editado por Penguin Classics, aprox. 250 páginas.

No he leído exactamente el libro entero. He saltado alguna historia que me parecía aburrida, y en cambio he leído alguna otra historia que se publicó mucho después, cuando Chesterton era más mayor y ya se había hecho creyente.
Leer obras de este tipo, antiguas, de esas que ahora forman parte del acervo cultural, trae consigo una consecuencia inevitable: sabes que Drácula es el vampiro y que el lobo es el malo. Aunque se supone que muchas de las historias han de tener un final imprevisible para el lector, a veces uno es capaz de verse venir el giro por el sencillo hecho de que esto ya lo ha visto antes. Antes, claro está, en películas y series producidas un siglo después de las historias de Chesterton. También está el hecho de que apenas se conoce nada del padre Brown, que parece viajar por el mundo y no tener deberes a los que atender. Y sin embargo esto no impide desarrollar una cercanía con el personaje; se le conoce como a una persona de carne y hueso. No necesitamos que se nos explique su vida, ni datos acerca de su procedencia o su familia, pues la mera exposición de su forma de pensar y su candor (así se tradujo la palabra innocence del título) le convierten en un personaje al que es fácil apreciar.
Aún sin saber yo mucho de detectives, el padre Brown tiene algo que me parece bastante único y simpático. El señor no se gana la vida resolviendo misterios, ni utiliza los medios habituales. Son historias mucho más cerebrales que no se resuelven comprendiendo las implicaciones de una pista física, sino los motivos y los esfuerzos internos de los sospechosos. Y el padre, como cura que es, no quiere encerrar a nadie. Quiere salvar sus almas. En lugar de explicar sus hallazgos a las autoridades, ofrece al criminal —cuando es posible— la posibilidad de confesarse. Un cura que tiene escrito en la frente A.C.A.B. no puede sino caerme bien.