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Notas: Paradise Rot, de Jenny Hval (2009)

Paradise Rot, de Jenny Hval (2009, 🇳🇴). Editado en inglés por Verso, 148 páginas. Traducido del noruego al inglés por Marjam Idriss.

Un librito corto. Me decidí a leerlo cuando alguien lo resumió como “bisexualidad, caos y hongos”.

Creo que se basa en una idea interesante, y la novelita contiene algunas líneas bellísimas llenas de sinestesia. Hval tiene un sentido de la estética extraño y precioso, ajeno a cualquier cosa que haya leído antes. La base de la novela es la siguiente: la protagonista, una chica noruega, se muda a un pueblito de Inglaterra para estudiar en la universidad. Tras no encontrar casa, acaba yendo a una antigua fábrica de cerveza reformada que ahora hace de piso. Está habitada por una chica risueña y divertida. Ésta le enseña que la fábrica, al ser un antiguo almacén, no tiene paredes: las vidas de ambas chicas quedan inmediatamente conectadas por la ausencia casi absoluta de privacidad. No hay más que un pequeño baño y dos habitaciones sin paredes que se diferencian del resto del piso por estar a diferente altura, en un entresuelo. Como resultado, las chicas se parecen cada vez más y parecen ajenas a todo cuando sucede a su alrededor. Con la llegada del invierno la fábrica cambia, y la humedad y el calor que genera la vida común resulta en un microclima muy propicio para hongos y toda clase de insectos. El piso se convierte, vencido por la indiferencia de sus habitantes, en algo semejante a una selva.

In the middle of the night I heard May on the phone in the hallway. The sounds of her alien language bubbled, as if they came out of and into her mouth at the same time. Half asleep, I pictured the words as lines of knives and spoons. After she hung up, I heard her feet shuffle into her bathroom. There she pulled down her trousers and sat on the toilet seat. Urine streamed against the porcelain bowl. In the darkness I thought it sounded a little thick, as if warm milk was trickling out of her.

Hay algo que me molesta en este tipo de ficción, y es que utiliza un recurso que me parece perezoso: todo parece transcurrir en un estado de duermevela donde nada es real y nada tiene consecuencias. Uno puede tratar de escribir algo escatológico, sucio o sórdido, pero ¿por qué renegar de todas las consecuencias? ¿No es, acaso, malgastar el tiempo del lector describir toda clase de situaciones interesantes y acabar con un “ah, era el sueño, creo”? ¿No aprendimos nada de Los Serrano?

No puedo tenérselo muy en cuenta al librito. Sus 150 páginas lo convierten en algo así como una píldora. Si uno decide tomársela, acaba teniendo un breve sueño febril. Puede ser hasta divertido, si esto es el tipo de obras que uno disfruta.